La Facultad de Humanidades del Campus de Ferrol acogió en la tarde del viernes 8 de mayo una nueva jornada de trabajo del Grupo Motor de Teima Down Ferrol, un encuentro de devolución creativa que reunió a alrededor de 150 personas centrado en la escucha, la reflexión y la participación en torno al proceso iniciado por la entidad con motivo de su 30 aniversario.
La cita, titulada ‘¿Qué hablo para las paredes?’, estaba inicialmente prevista en el Centro Cívico de Canido, pero finalmente se trasladó al campus ferrolano al superarse el aforo previsto. El encuentro se desarrolló con una asamblea central en el Aula Magna y cinco talleres distribuidos entre distintas aulas, y contó con la participación en línea de Nacho Calderón, profesor de la Universidad de Málaga, experto, formador y activista de la educación inclusiva.
La iniciativa nació como un proceso de Investigación-Acción Participativa y buscó dar continuidad al trabajo iniciado en las jornadas de noviembre de 2024, con objetivos como generar espacios de diálogo, cuestionar la mirada social sobre la discapacidad, reconstruir desde lo común y crear redes sólidas de apoyo y colaboración. El Grupo Motor se consolidó como un espacio estable de participación, diálogo y escucha, integrado por personas que decidieron implicarse de manera continuada y por nuevas incorporaciones del último año.
En el plano de la participación, tomaron parte personas vinculadas a Teima, profesionales, familias, personas en situación de discapacidad y también representantes del entorno comunitario, educativo, político, cultural y social. La propia entidad reconoce, sin embargo, que sigue siendo insuficiente la presencia de estudiantes, de personas con discapacidad y de familias no vinculadas directamente al ámbito de la discapacidad, así como de otros colectivos en situación de vulnerabilidad.

Durante la asamblea participativa se abordaron cuestiones centrales para la participación activa de las personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales en su vida cotidiana. Uno de los ejes fue la necesidad de “transformar desde lo común”, recordando que la inclusión sigue siendo más discurso que realidad y que la diferencia continúa incomodando socialmente. También se puso el foco en la escuela, descrita como un espacio de conflicto en el que persisten experiencias de soledad, rechazo, invisibilidad, infantilización, segregación y exclusión.
La jornada profundizó además en la segregación institucional, los cuidados y las familias, la sobrecarga profesional y, especialmente, en la participación y la voz propia. Entre las ideas más repetidas estuvo la urgencia de que las personas con discapacidad hablen en primera persona y participen realmente en la toma de decisiones. También se subrayó que el cuidado no puede sostenerse en soledad y que necesita de una red comunitaria sólida, compartida y sostenida en el tiempo.
Las conclusiones de la jornada fueron claras: la inclusión no puede depender de la buena voluntad, sino de políticas públicas reales, de la revisión de las estructuras institucionales y de la construcción de apoyos estables. La valoración final fue muy positiva, con una fuerte sensación de comunidad y con la idea de seguir construyendo redes y manteniendo espacios colectivos de pensamiento y acción. Entre las frases que resumieron el espíritu del encuentro quedaron mensajes como que “La inclusión sigue siendo una utopía pendiente” o que “De cerca nadie es normal”.