Día del Tercer Sector: Down Galicia reclama junto al resto de entidades una respuesta social e inclusiva ante las emergencias

Las emergencias ya no son situaciones excepcionales, forman parte de una realidad cada vez más frecuente y compleja. Crisis climáticas, sanitarias, económicas, sociales y políticas se suceden e interconectan, alterando nuestras vidas de manera profunda. Pero estas crisis no afectan por igual a todas las personas. Las emergencias no son neutras: agravan desigualdades preexistentes y golpean con mayor dureza a quienes ya viven en situación de vulnerabilidad.

En España, más de 12 millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social y más del 38 % de los hogares no pueden afrontar gastos imprevistos. Estas cifras no son solo números: son rostros, son historias, son derechos en riesgo. Entre ellos se encuentran también las personas con discapacidad intelectual, que se enfrentan a mayores barreras de acceso a la información, a la salud, a la vivienda o a los apoyos necesarios para afrontar una situación de emergencia.

Con motivo del Día Nacional del Tercer Sector, desde Down Galicia nos unimos al manifiesto de la Plataforma del Tercer Sector para recordar que ninguna emergencia puede abordarse sin tener en cuenta su dimensión social y, en particular, la realidad de las personas con discapacidad intelectual y de sus familias. Tras una catástrofe, no basta con reparar infraestructuras: hay que reconstruir vidas. Y esa reconstrucción solo será justa si incorpora a todas las personas, con independencia de sus capacidades, desde la prevención hasta la respuesta y la recuperación.

Emergencias inclusivas y accesibles

La experiencia de nuestra federación demuestra que la prevención y la preparación eficaz empiezan con una mirada inclusiva, que sitúe a todas las personas en el centro como sujetos de derechos. En el caso de la discapacidad intelectual, esto pasa por garantizar sistemas de alerta temprana que sean comprensibles y accesibles, por diseñar planes de emergencia que contemplen apoyos personalizados y por asegurar que la comunicación y la información se adapten a diferentes necesidades cognitivas.

Cada crisis pone en evidencia las brechas sociales y, en este terreno, las personas con discapacidad intelectual son uno de los colectivos más expuestos a quedar fuera de los sistemas de protección si no se adoptan medidas específicas. Por ello, reclamamos que las políticas públicas integren de manera estructural la perspectiva de la discapacidad en todas las fases de las emergencias: prevención, respuesta, reconstrucción y evaluación.

El papel del Tercer Sector

El Tercer Sector, en el que se enmarca Down Galicia, actúa sin descanso, llegando donde otros no llegan, con eficiencia y equidad en las intervenciones. En el día a día y también en las emergencias, nuestras entidades ofrecen apoyo, generan confianza y acompañan procesos de reconstrucción que devuelven autonomía y dignidad. En el caso de las personas con discapacidad intelectual, este acompañamiento es esencial para que nadie quede atrás.

 

Por eso exigimos un enfoque integral, basado en los derechos humanos, que tenga en cuenta determinantes sociales como la pobreza energética, la exclusión residencial, la salud mental, la violencia de género y la discapacidad. Y que garantice siempre la participación real de las personas afectadas, también de aquellas con discapacidad intelectual, a través de apoyos adecuados que hagan posible su voz en la toma de decisiones.

Un llamamiento por la justicia social

En este Día Nacional del Tercer Sector, hacemos un llamamiento a instituciones, organismos, empresas, medios de comunicación y ciudadanía para que se aborde la prevención, la preparación y la reconstrucción de las emergencias desde una perspectiva inclusiva y de derechos.

La discapacidad intelectual no puede ser un factor de exclusión en las emergencias. Al contrario: debe ser una oportunidad para avanzar hacia un modelo más justo, equitativo e inclusivo. Para ello, reclamamos condiciones estructurales como la financiación estable, el reconocimiento institucional del papel del Tercer Sector y espacios permanentes de diálogo que permitan integrar la experiencia y las propuestas de nuestras entidades.

Solo así construiremos una sociedad donde el cuidado, la equidad y la inclusión formen parte de cada acción, incluso —y especialmente— en tiempos de crisis.

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